Thursday, February 02, 2012

La poesía desde el rincón del loco


Comparto con ustedes una nota que salió en la revista CASA DE LA CIENCIA Y LA CULTURA CHUPACOTO edic. diciembre 2011,  dirigido por el investigador, docente, gestor y periodista cultural Raúl Flores López.

Asimismo interesantes artículos sobre teatro, folklore, Derechos culturales, 
patrimonio y políticas culturales, identidad e interculturalidad,  niños artistas del valle del Mantaro,  Actividad física, educación musical, entre otros.

Contactos mediante:  raul-1246@hotmail.com



Wednesday, November 16, 2011

Como el pasillo solitario de la feria

No hay mucha gente hoy, y hay momentos q solitario lucen los pasillos. Adormila la tarde como una siesta y los cuerpos amodorrados, cabecean mirando sus mercade®ías. Cabecean y cabecean, en tanto el viento displicente y tibio transita por las calles aledañas y por el parque contiguo. Alguien intenta leer el periódico chicha y admirar la calatA y la sección deportes y los chismes farAnduleros.

Duermen los libros y los libreros, la tarde y los atardeceres.


Ya no vendrá Zavaleta, Reynoso llegará a firmar sus libros, Colchado presentará su reciente libro, Escribano estará divisanDo las novedades y presentando un libro, Kawide aparecerà con su premio, y Rengifo con su pasaje a Europa promocionando sus libros.

Pero a esta hora, languidece la tarde y esperamos la noChe...

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Pedro López Ganvini


Enviado desde mi BlackBerry de Claro.

Yo compré una mujer

"El hombre, dejó de ser ermitaño y solitario"

Y ella se sentía infeliz !Es cierto! !No lo voy a negar! Sobre todo los últimos dìas -referì firme y sinvergüenza, en el atestado policial.

Una noche llegando su hombre del trabajo, vestida sensual se dio cuenta de su existencia, d su vida; lo q era y lo q hacía.
La gente no sabía mi secreto. Dlo que no me interesaban las mujeres del trabajo ni las q conocía, y a veces llamaban al trabajo. Se admiraban mi solitaria vida, pero feliz: !yo vivía feliz!

Sabía lo de la "trata de personas", de la prostitución clandestina, de jóvenes traídas con engaños del interior del país. Lo he leído y hasta en los noticieros escuchè muchas veces. El chino Tong me la pasó x el favor q le hice en el banco donde trabajo como administrador en la agencia de Vitarte (dicen q lavo dinero).

En los recientes días, ella me dijo q no podía ni quería ser un ser invisible y escondido en el departamento y llenarme de felicidad cada encuentro sexual, todas las noches. !Todas las noches! Mi departamento era su cárcel dorada, decía feliz, las veces q evocaba imágenes q rasgaban su vida...

Ese viernes llegué de madrugada, sabiendo del festín q me esperaba. Aquel banquete de carne fresca, tierna y ya experta en atenciones sexuales. Un año de nueva vida festejaríamos hasta el nuevo día.
Estaba muerta y en una hoja decía: "no nací xa vivir así... Gracias x haberme sacado de ese infierno, en mi ambición adolescente me equivoqué... Así no quiero la vida"
Allí había una foto, en la selva, de su numerosa y humilde familia.

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Denuncia la Trata de personas
Enviado desde mi BlackBerry de Claro.

Saturday, March 05, 2011

Poesía para niños. Tintineos y capullos de vida


Después de un par de años de no haber publicado libro alguno, ni trabajos propios ni como editor, aquí volvemos con un libro de poesía para niños, muy importante para mí. Son poemas que los escribí teniendo como razón a mis hijos en sus primeros años. Una etapa maravillosa en todo ser humano y una etapa enriquecedora e instructiva y fabulosa para los padres.
Así nace Tintineos y capullos de vida,un homenaje a la vida, un saludo a la divinidad y a la naturaleza, al hombre que cuida y cría y forja al hombre.

"


"

Pedro
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Wednesday, March 10, 2010

Preparando nuevas publicaciones






Después de algunas lunas y algunos incidentes desafortunados, retornamos con fuerza y con ansias de publicar dos trabajos. Un poemario y un libro de cuentos.

Un poemario de contenido telúrico para alguien que nació en Caraz y adolescente se vino a vivir a Lima. Regresaba con mucha frecuencia. Hoy menos veces viajo a ella y en la nostalgia de todo exiliado de su tierra por espacios para estudiar, resultó este poemario, que tal vez sea el último con esa temática. La otra, un primer libro de historias que van desde fantásticas hasta sujetas a la realidad que nos atraviesa la garganta hasta enmudecer de impotencia.

la poesía la llevo siempre y aflora donde uno quiere y cuando ella quiere. solo hay que tener un lapicero y un papel cualquiera (o una grabadora que puede ser un cel). El lugar no debería importar pero, unos encuentran más creatividad en un bar que otros en una playa o en un parque, en un burdel, en su oficina, en un bus o en el baño -entre otros miles de sitios-.

Lo primero que hice, si no recuerdo mal, fueron versos y luego dejé que mi mente urdiera historias y tramara vidas e hiciera que sucediran cosas (entonces frisaba los 16 años y llegué a Lima para estudiar en la universidad, eso decía porque estudié muchas cosas, o mejor dicho, inicié muchas cosas y luego desistí de ellas). Como no había carrera de escritor, mi consuelo fue postular para periodista (pues por mis iniciales lecturas en literatura sabía que muchos escritores eran periodistas o muchos periodistas ingresaban con mayor facilidad a la escritura). Así fue.

También volvemos a salir con la plaqueta de poesía el rincón del loco, después de un tiempo de ausencia... Serán bienvenidos los poetas que quieran estár en ese modesto rincón del loco.

Aquí estamos y para adelante, mirando de reojo a la gente pero camino sin perder el horizonte..


pedro lópez ganvini
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Saturday, April 05, 2008

Mis muletas y yo


























pintura corporal d.r

No son mis muletas y, ya quisiera que esta artista hubiera estado caleta esperando que esté solo, detrás de la puerta de mi habitación; la internet me dio ese consuelo.

intro pensare
En la vida nos suceden cosas, muchas de ellas no previstas –reales- pero no imaginadas en nuestro pellejo, que me llevaron a aproximadamente dos meses de descanso, terapias y rehabilitación; que continuarán por un par (de pares) de meses más. Gracias a los amigos, conocidos y contactos que este maravilloso mundo de la internet nos entrega generosamente: sin fronteras, por su calor y amistad. Razón de ello estas líneas que me sacó de la rutina de esos días y fueron el insumo para unos poemas.

Ahora, cada vez que veo a alguien con muletas, ni qué decir con silla de ruedas y a otros discapacitados, comprendo –por ejemplo- los malestares para poder trasladarse caminando o en transporte público, y por lo oneroso que resulta el empleo permanente de taxis –muchas veces de uso obligado-. Una impotencia y desventaja, que obliga tragarse ganas, orgullo y juventud.

Uno que está acostumbrado a caminar sólo, rápido; trepar buses y micros, subir vehemente veredas y escaleras; no depender de otros más que de mis pies; maldecir que una pequeña parte, asta ahora considerado no prescindible para la vida diaria, nos tortura y nos abruma con su dolor. Maldecimos el dolor e inflamaciones que nos acompañan. ¡Qué serán de los grandes y mortales dolores! Yo lamentándome por una tontería. Tontería que puede dejarme lisiado de por vida “gracias” a los del seguro social.


Pasillo de las esperanzas (de los muertos)

Caminos de vidas, a veces sin vida,
de vidas en vilo, al filo de la navaja
Paso a paso la vida transcurre
entre orines y alimentos y sueños
pararse, sentarse y echarse
Doctores, enfermeras, técnicos y limpieza
amables, indiferentes o mierdas
Ángeles y demonios caminan fugaces
hambrientos y sedientos de salud de muerte
de martirios, y alivios y esperanzas.
Odios viscerales a virus a bacterias a carcinomas…
El cadalso, el purgatorio, la Divina comedia de Dante
recorremos cada día

La enfermedad mazmorra de la vida festeja furibundo
a veces, discreto y taciturno
A veces ventarrones de calma, luz de esperanza
¿paz celestial?


Esperando quirófano

Dieta blanda barriga vacía
3pm hora programada
4, 5, 6, 7, 7:10 camilla a cirugía
Calato, encima bata blanca
Espera, coordinaciones
Voces como seres diversos
Suero,
8pm las imágenes se desdibujan, se
borran y se esfuman
el calorcillo cubre el cuerpo
y la sombra cobija la muerte…
RRRRRRRRRRRRRRRR
Seguro es el taladro
Plac, plac, pla, plac….
Seguro es el golpeteo de placa y tornillo
Abre los ojos ebrios y extrañados
mueve los dedos del pie y sale
camilla, pasillo, voces, luces
De nuevo al cuarto, el suero, el yeso de pies a rodillas;
la calma el sueño
y el tobillo -fracturado- corregido.

Increible

Me ha rondado la nostalgia
Me iré el lunes
los dolores se han disipado, se ve mejor
y se siente mejor la extremidad
Media noche, antibiótico y analgésico
y unas palabras animosas de la enfermera
Visita médica, preguntas y consuelos
Limpieza de habitación, antisépticos y perfumes, la mujercita
y sus comentarios menudos y graciosos
Madrugada, timbre para mixionar en el pico de gallo
En todos los espacios y agujeros, leer
leer, leer y seguir leyendo…
desayuno, almuerzo, cena
Enfermeras, técnicos, , enfermeras, inyectables, algodón,
enfermeras, enfermeras,
ya me voy…
voy a extrañar a esta familia…



5 a 7

Era una fiesta
Sábados y domingos y cómo no los viernes
Bulla, risas, comentarios y caminantes
apagaba y paliaba dolores y desesperanzas
Caía el sol y era un mercado ferial
de pisos, habitaciones, enfermedades,
dietas, frutas y filtrada culinaria


ausencias en el hospital

Mirar, mirar, remirar y volver a mirar
esperar a quien no llega
Pasan y repasan y miran
y yo miro, ellos buscan, yo busco.
Miradas que van
Miradas que salen a la puerta
van a la ventana
Miradas que esperan y esperan
La bulla está por todos lados
y sigo mirando la puerta
el sol que se va
y el reloj que se despide.



pintura corporal d.r




La última cena
con la estrella solitaria
y el sonido de las galaxias en mi alrededor
Voces y eco de voces y barullos
La sopa tibia como mis miradas
en la puerta, en el pasillo

En los pasillos
cabizbajos caminan pateando
su suerte
esperando encontrar una moneda de esperanza.



La mariposa (vías)

Escandalosa te presentaste a mí
De colores maravillosos te imaginé
y en el paisaje frío y de quejidos esperé
Volando ebria de alegría y emoción
Posaste en mi mano, es verdad,
pero sangre viniste a beber
y a llevar muestras
y a dejar entrar torrentes salinas.


Rebagliati (hospital)

Calma
Paz
Tranquilidad
Crucifijo al frente
algún quejido lastimero
susurro de voces y barullos y ajetreos externos
que trae el viento que se filtra
luz del día, de la tarde
crepúsculo y noche…
Calma. Tranquilidad
Sábanas blancas
Seres blancos que auscultan
Ángeles blancos que divisan por las puertas
y andan a escondidas
Espíritus blancos que quedaron atrapados
Calma,
Tranquilidad, sosiego, remedios y más remedios…
A veces hueles a cementerio…

La doctora emo

Sigilosa camina
Párpados oscuros como el rímel que le da gracia
ojos vivaces como de niña
miradas sigilosas que acompaña
su discreto caminar
Le llamo la doctora emo
cabellos negro azabache caídos en un cerquillo
y cola que cuelga próximo a sus llamativas nalgas
que sobresalen a los contorneados muslos
que a su mediana talla la hace proporcional
Un jean ceñido de flores bordadas distraen mis
ojos adormecidos y aburridos en emergencia
Despiertan mi libido sus cándidos piececitos
Que se amoldan a aquella zapatillas negras como
el dolor del mundo reunido en mi extremidad
que de seguro guardan
uñas felices y exquisitamente ornamentadas

Va y viene, viene y va
ahora con blanco guardapolvo como mi apetito
sincero por ella
A leído mis ojos y no sabe qué pensar
Un canguro color negro deliciosamente rodea su cintura y cae
a su bajo vientre
hace juego con sus labios oscuros y
discrepa de los enormes aros que cuelgan
un sus tibias orejas
Es la doctora emo
Muchacha de polo negro
y escote en v
que tortura mi emergencia.


pintura corporal d.r


Mi muleta

Amigo mío, leal y fiero disculpa
el atrevimiento
Pero tu valía me obliga y mi
existencia que en dolor maldice
este ser te agradece
La ausencia o inutilidad de mi
extremidad inferior y diestra
inutiliza mis rutinas
Brincando, reacio a tu uso, estuve
incómodo desde caminar cortos tramos
pasando por los waters, los microbuses,
los mercados, las oficinas y la cama
que el yeso me tortura y jode.
Entonces eres mi alivio y soporte
mi complemento y único amigo.

,…,.,,.,..

las manos están pagando
las ampollas han saltado al ruedo de la mano
las axilas duelen y están amoratadas
el peso de lo vivido no es poco
conocernos y tus mañas
requiere ese tributo.


.,.,.,.,.,.,.

te acuerdas que de caminar en el sol
y ya saliendo del banco financiero
nos topamos con otro huevón, igual
con muletas gemelas a ti
Pero el huevón con el yeso en el pie y hasta la
rodilla
Del otro lado de la puerta la abrió gentilmente
y con la sonrisa de vegete cascarrabias dijo
¿otro patepalo? y se metió a joder en el banco




..,.,.,.,.

me resistí a usarte
pero, la discapacidad me obligó
y recurrí a ti.


.,.,.,.,


estoy mejor
y dependo menos de ti
nos tendremos que separar pronto
tal vez vayas de recuerdo a colgar
o como soporte de algo
aunque mejor sería
a cumplir tu función en otro ser.


,.,.,.,.,.


gente que nos mira pasar
compasión o indiferencia brillan en sus ojos chismosos
Hay solidaridad cuando te seden el asiento
o paran los carros al cruzar las calles
o algún hijo de puta,
besa con sus parachoques la muleta.

nos miran como seres extraños
este planeta o esta ciudad nos es ajena
El ladrón aún nos mira
no escapamos a su reglaje
por el rabillo del ojo nos sigue.
No te molestes si te deformo
en su cabeza defendiéndome
no saben que me divierto en las calles
pese al cansancio, el sudor y
la incomodidad.
entonces respeto aún más la luz roja
del mudo semáforo
la paciencia es lo mejor…

,.,.,.,.,.,


kilka

Quilca nos recibió con sus poetas y escritores
libamos por la vida y los proyectos
sus guariques nos cobijaron calurosos
No te puedes quejar
me acompañaste en mi experiencia
de tirar apoyado en ti
la puta se admiró de tu soporte
de tu aguante.
El yeso nos estorbó
cual balancín acompañó al ritmo.

.,.,.,.,.,

camino al seguro

Este camino que va al seguro son cuarenta minutos que el taxi nos lleva y displicente y cómodos viajamos. Miramos en derredor y el camino con sus imágenes pintorescas me distraen y sugieren pensamientos. Nos miran de los microbuses, como en el que ahora vamos, transpirando y evitando inhalar malos humores que el verano se encarga de incrementar; la nariz se queja, aunque el ojo se distrae por uno y otro lado.
Los trescientos metros del paradero al consultorio, me ha hecho sudar; el pie derecho me duele y jode; los brazos se cansan de cargar mis 83 kilogramos; las ampollas las manos irritan. Me fatigo.

El piso liso y limpio hace mi caminar seguro y ligero ya en los pasadizos del gigante sanatorio; camino lugares ya conocidos por motivos de mi madre, hace años. Gente que va, gente que viene; gente que entra, gente que sale. Quejidos, lamentos, preocupación, alegrías, nostalgias, sueños, esperanzas, amargura… Todos los rostros en un solo lugar. un lugar donde convergen todos los vivos, sin distinción alguna, solo el ser mortal y ser humano.
Es preferible llegar al consultorio minutos antes de la cita programada. Así es. Ahí vamos. ¡Uf! El traserazo de esa mujer que me alcanzó y avanzaba ligeramente. Turbado, azaroso y discreto seguían mis ojos el bamboleo de las nalgas. Nervioso aceleré el paso cuando sonó escandalosamente ¿un piropo? ¿en ese lugar? No carajo.
-!plop!..,. ¡plop!...
¡Uf!... sentí un ligero rubor que llameaba mi rostro veraniego.
Los jebes de las muletas reventaron el aire como ardientes chupones.
La mujer volteó fría; sonrió compasiva y siguió su camino. Mi corazón volvió a su sitio.

















.,.,.,,
Una pìtza no cae mal al concluir él trajín del día. La foto tomada por una linda moza en el rico Comas, con sonrisa para ella.


En una escapada, concluida la presentación del libro de César Toro en el Club La Unión acompañando a distinguidos amigos. Enero 2008

Monday, July 23, 2007

Poesía peruana infantil: Corazones niños,



FIL 2007. Miércoles 25 a las 8:30 se presenta

59 poetas (selección y prólogo del poeta Pedro López Ganvini)
vol. 1


En el marco de la 12º Feria Internacional del Libro de Lima 2007 se presentará el libro Poesía peruana infantil: Corazones niños (Edimerial 2007), el más reciente trabajo compilatorio de Pedro López Ganvini que reúne a 59 poetas peruanos de diversas generaciones y de temática variada. Un primer volumen que como valor adicional muy importante adjunta un DVD con las lecturas de los poetas incluidos en cada volumen. Así como lectura hecha por conocidos actores. La presentación será el miércoles 25 a las 8:30 en el auditorio Mundo Infantil del recinto ferial.


En este primer volumen se incluye a José María Eguren, Mario Florián, César Vallejo, Ricardo Peña Barrenechea, Catalina Recavarren, Francisco Izquierdo Ríos, Oscar Colchado, Rosa cerna, Nicomedes Santa Cruz, Ricardo González Vigil, Jorge Eduardo Eielson, Javier Sologuren, Arturo Corcuera, Blanca Varela, Carlos Zúñiga, entre otros. Voces más recientes como la de Doris Moromisato, Polo Bendezú, Alessandra Tenorio, Teófilo Villacorta, José Beltrán y más. Un total de 59 poetas.

Este trabajo se suma a otros que se difunden entre los niños y jóvenes a nivel nacional con el propósito de fomentar la lectura y la poesía. Como dice en su breve prólogo “Aquí está plasmada la belleza infantil de los seres humanaos. Aflora a los poetas el Yo niño y yo padre y se percibe el aroma y el dulzor diáfano del ser humano. La pureza del corazón hecho verso. Se logra sensibilizar al niño, ver y comprender la realidad, estimular su imaginación, mejorar su comunicación y disfrutar de la belleza de la palabra”



Lima, julio 2007

Saturday, April 07, 2007

la noche soñada en el Cusco

Amigos. Aquí unos breves fragmentos de una novela corta, aún sin nombre. Relatos reales y otros nacidos a partir de ellos y recreados en los años del colegio 2 de Mayo y la bella ciudad de Caraz. Mis afectos y cariños a esa gran comunidad estudiosa dosdemaina. Un fuerte abrazo.


¡el recuerdo del viento…!

(Fragmento del primer borrador 1986)
"cualquier similitud con la realidad, son pura casuela”

(...)

Terminaba el cuarto año, veía en la puerta mi deseo haciéndose realidad. Por fin llegaba el quinto año de secundaria. El amor en su plenitud y nuevas facetas y experiencias.
Concluyeron también las vacaciones, con sus cosas, algunas dignas de olvido. Ya me encontraba en las aulas del colegio esperando empezar, lo que hace años me parecía nunca llegaría.
Veía a mis padres con más años encima, igual a mis profesores, a mis compañeros –a algunos nos pintaban ya los afanes de bigotes y barba, los bellos en las axilas y los testículos-, y todo aquello que me rodeaba y tenía vida. También mi colegio con sus aulas, sus sillas, sus carpetas rayadas, algo rotas, pintarrajeadas; inclusive el piso estaba viejo y deteriorado. La resucitada piscina del colegio estaba remodelada como algunas aulas. Eran vivos testimonios de su longevidad, tradición y memoria. Aquellas paredes de adobe extremadamente anchas, los tableros de básquet que colgándonos lo enderezamos, limpiamos gran parte del desmonte de los pabellones que estaban en escombros. Testimoniaron un par de pinos ciprés y la urna de la virgen de Fátima, maltratada por los años y el terremoto del 70 y, ni qué decir de los instrumentos de la banda de músicos antiguo como sus melodías del recuerdo y sus memorables retretas en la plaza de armas de la ciudad. Tantas cosas hicimos para hacerlo más habitable los nuevos ambientes construidos en el viejo y glorioso y centenario colegio.
Ya cabalgábamos en quinto de secundaria. Nadie estaba encima nuestro, todos por debajo, empezando por los “primariosos” y su respectivo respeto. El aniversario del colegio, la selección de básquet, fúlbol, y un extenso etc...
También se iniciaba una década maravillosa, la de los 80 con las películas que llegaron con cierto retraso: Jhon Travolta y Olivia Newton, Beegees, Abba, Kizz. Aparecerían Michael Jackson y Madona; así como los grupos rockeros en español Virus, soda Estereo, Enanitos verdes, Los prisioneros y otros. La tecnología se hacía más visible en todo el mundo. La globalización daba sus primeros y firmes pasos. Y, como la fresa del pastel, Gabriel García Márquez ganó el Premio Nóbel de Literatura y yo, leería dos años después Cien años de soledad y guardaría por siempre el nombre de José Arcadio Buendía y el memorable Macondo.
(...)












Algunos cómplices de dichas normales y afiebradas noches... A ellos mis recuerdos y fervientes deseos de éxito en la vida.
(La foto es en la plaza de Arequipa)



Llegó el día esperado de la excursión. Partíamos rumbo al Cuzco. Un viaje con sorpresas, extravíos, emociones, suspiros, afectos fallidos y camaradería –viajábamos en un ómnibus de cuarenta y dos asientos, para igual numero de estudiantes; pero como no todos pudieron ir, viajaron algo de seis personas entre asesores y padres de familia-. Unos a joder y otros a entorpecer. Era un bus novedoso por entonces, de tecnología Marcopolo, con luces personales y aire acondicionado (aunque no era tan cierto, sudaban las espaldas y los traseros de los pasajeros, acordándose de la madre del chofer).
La noche que llegamos, fue causa de admiración para nosotros los turistas, llamémoslo así, era impresionante la vista que ofrecían sus calles, la catedral, la iglesia que se situaban a los costados de la plaza Mayor, los restaurantes, bazares, joyerías, discotecas y peñas. La sugerente iluminación de todas las construcciones que rodeaban la plaza. Era desde ya espléndida y majestuosa, así como todo lo que conoceríamos desde el día siguiente, que incluían museos, iglesias y restos arqueológicos.
(...)

Esa misma noche pensamos ir a la discoteca, a una que estaba a unos metros de la plaza y por supuesto después de cenar; sería de ocho a nueve de la noche. Y claro, que fueron; yo me perdí adrede con Violeta y tuve un altercado imprevisto, teniendo como consecuencia volverla a su grupo. Mientras tanto, mis amigos y las amigas de promo se fueron a bailar cuando se reunieron todos. Yo, mientras tanto en un parque, a un par de cuadras arriba de la plaza Mayor, meditaba; hablaba con el viento frío que sentía por mis piernas. Quedé sentado en una banca solitaria de la plaza. Conversaba con mi frágil, embobado y estúpido corazón. Y claro que no dejé de admirar esa nueva y ansiada capital arqueológica de américa (en su ambiente nocturno) y respirar el aire de la ciudad sagrada de los incas.

Al cabo de hora y media, aproximadamente, al caminar por los alrededores me encuentro con unos amigos que buscaban a una pareja de estudiantes que al parecer se habían extraviado, ya que no aparecían por ningún lado en la romántica noche, hecha de penumbras y estrellas que cuidan cual centinelas de lo azul del firmamento y también de calles extrañas. Me pidieron que los ayudara a buscar –eran algo de cinco varones e igual número de mujeres, y, un par de padres, que no habían entrado a la discoteca, por aquellas calles desconocidas para nosotros-. Nos separamos para buscarlos, asta que nos topamos con otros amigos, enterándonos que ya no era necesario seguir en la búsqueda, porque los extraviados ya estaban reunidos con los demás compañeros, y estaban bien. Era una tranquilidad.
Entonces regresamos para reunirnos con los demás, pero yo tenía que estar solo nuevamente, quería pensar en mis cosas. Así que me separé del grupo sin hacer notar mi ausencia. Caminé sin saber dónde llegaría a dar, solamente sabía que quería estar solo para pensar en mí por un momento, y hablar conmigo mismo. Caminando sin rumbo, llegué a un parque, unas cuadras arriba de la plaza Mayor, me senté a cumplir mis deseos allí. Todo pasó lenta y rápidamente, tuve tiempo para pensar bien pero se había hecho tarde como no lo tenía planeado, era pasada la media noche. Mis amigos en el hotel ya, no notaron mi ausencia con la grata compañía de la que contaban, un buen ron, para celebrar por todo.
Regresé despertado por el frío que entumecía mis mejillas y tullía mi cuerpo –el cigarrillo se me había apagado y por allí no caminaba nadie para pedirle un cerillo-. Un emolientero me dio fuego y llegué al hotel con un cigarro humeante y reconfortante. Fue mi único acompañante aquellas horas.
Ingresé al hotel, cuando en esos instantes, estaban cerrando la puerta. Presuroso y aliviado subí los escalones de madera del antiguo hotel Palermo que rechinaban a mi paso –ya que nuestros cuartos estaban ubicados en el segundo piso-, con mi pensamiento al parecer herido. Abrí la puerta del cuarto y encontré a los amigos en sus respectivas camas y en plena tertulia abriendo una botella de ron Cartavio rubio –dormíamos ocho varones en un solo cuarto, especial para excursionistas, de esos con baño externo y ninguna comodidad-. Cerré la puerta lentamente y me apoyé de espaldas sobre ella. Observé el cuarto. Recorrí con la mirada absorta. Vi las camas y oí lejanamente el barullo de los muchachos, que al parecer me miraban. Las camas estaban hundidas –ello lo comprobé cuando me recosté y me sentía como en una hamaca, al sentir que mis glúteos llegaba casi al piso– se dieron cuenta ellos de algo, que yo no podía darme cuenta; era mi comportamiento y seguro mi semblante. Animados, quisieron también hacerlo conmigo con la botella en la mano, a lo que miraban mis ojos con ansias locas, esperando borrar mi murria deprimente.
Al parecer lo consiguieron, me sentí cuerdo y pensé que el ron puro sería demasiado fuerte para tomarlo así, pedí un voluntario para que salga a comprar como sea un par de gaseosas para mezclarlo; pero como era demasiado tarde y ya estaba cerrada la puerta nadie se atrevió a salir. Teníamos que tomarlo puro.
También estaba dispuesto a tomarlo, porque alguien dentro de mí me decía: “es para ti también”. Tomamos sin vaso, sin música; parecía un auténtico velorio –no como en el que más se ríe y se hace sentir el barullo de los acompañantes en una plaza.
¡Ah! Allí también había otros lastimados, fabricados por las ganas de saborear con un motivo el trago. Total, lejos de la tierra y entre patas, cualquier motivo era bueno como catarsis.
Como eran dos filas de camas, cuatro en cada lado, y ahora cada uno en su cama, había uno que hacía de mozo; tomábamos a puro “pico”. Era fuerte, al pasar por la garganta lo sentíamos como ácido. A media botella ya estábamos mal, veíamos las cosas por duplicado o como imágenes movidas y hasta borrosas.
Tenía rabia –sobre todo mi boca –me dio esto coraje para tomar un prolongado sorbo; comparado, sería de tres a cuatro tragos de mis compañeros. Todo seguía su curso. El licor seguía con su trabajo. Empezamos a sentirnos más sensibles entonces y la desinhibición y la euforia sentó su dictadura.
Se inició el llanto por un lado, y luego se formó un coro de llorones –pedían un tribunal para juzgar a las causantes de dichos agraviados-. El baile mímico y mudo por ratos, era la causa de una risa socarrona que desterraba por unos segundos al llanto. No teníamos allí ni grabadora ni radio. En momentos de lucidez, podía comparar aquel cuarto, con una fiesta de locos del Larco Herrera que esperan al chapulín Colorado o más bien me daban la idea de ser miembros de la “Sociedad de heridos anónimos”.
Ya una vez todos calmados del llanto, y, entre risas y comentarios, terminábamos la enorme botella de ron; y nosotros terminamos por no poder pararnos derechos unos segundos; estábamos como el hombre plástico, es decir, estábamos en “alta frecuencia” y tambaleándonos. En unos segundos de silencio, sentimos unas pisadas que se acercaban a nuestra habitación. Alguien que se creía pitonizo dijo que sería el asesor de la promoción y entre la confusión apagaron el foco. Todos querían cubrirse con las frazadas en sus respectivas camas, pero en lo que nos quedaba de lucidez, pensé en sacar el foco de la habitación, por si ingresaba al cuarto, prendía el foco, y nos encontraba en esas brutales, catastróficas y seguramente reprochables condiciones. Pero no podríamos evitar reconozca el olor a licor que se sentía en la habitación cerrada. Así que susurrando órdenes acataron hacer una pequeña torre humana, cruzando las manos para yo poder pisar allí y subir para aflojar el foco. Pero para comenzar, los de la base, se paraban no muy bien y cuando empezaba a apoyarme en el hombro de Caihua, parecían que bailaban; pues ninguno quedaba bajo el foco, se iban de un lado a otro, conmigo encima, en plena oscuridad. ¿Podía electrocutarme?
Haciendo un esfuerzo entre carcajadas, algunas contenidas de temor, se estabilizaron y trepé; pero yo, ya era el que no podía agarrar el foco, ni con las dos manos, se movía por todos lados. Lo volvimos a intentar, esta vez por no darme yo por vencido y dejar que otro suba. ¡Ahora sí!, agarré el foco y en un segundo se me fueron las ganas, estaba recontra caliente, creo que como un fierro rojo en la fragua –demasiado caliente carajo-. Se dieron cuenta cuando chisté y bajé las manos como si tuviera una víbora en mi mano; entonces me alcanzaron un pañuelo, con el cual, recién pude sacar el foco –debí haberme visto como un mono colgado del alambre que pendía del techo y el que tenía en su extremo, el foco-. Se reían en tanto mis compinches de habitación, que una vez sacado el foco, lo hice estrellar contra la pared; quería reírme y oír algo parecido a una avellana en la oscuridad en la que quedamos, y yo aún encima de mis cargadores, estábamos al borde de mearnos de risa (mejor dicho nos cagábamos de la risa). Nos olvidamos de todo lo que sucedía –nos pusimos a bailar música de caníbales-, mientras que uno salió a abrir la puerta, era el que hacía el papel de mozo, que nos sugería no hacer bulla y acostarnos.
Se hizo silencio para ver, quién era el que llamaba a la puerta. No era nadie, afuera sólo había silencio (serían delirios de persecución de culpa?). Se filtró la luz del pasadizo e iluminó ligeramente el cuarto. Me hizo una señal para aguaitar. Me aproximé, miré a uno y otro lado, cuando sentí que fui empujado ante mi tardía resistencia. Cerraron la puerta y sentí el frío y el bochorno en todo el cuerpo, excepto debajo del breve y moderno calzoncillo azul como mi esperanza. Alcancé a escuchar sonrisas femeninas de cuartos contiguos, y en pleno desconcierto y frío, se reabrió la puerta de pino y vidrios, vetustos por el uso. Cerraron la puerta después de mirar de reojo por si alguien se había escondido después de tocar la puerta, y siguieron los festejos y el abucheo. Continuó la fiesta, cada uno ya en su cama cuando alguien se quejó. ¡Carajo! ¡Quién mierda me ha tirado un zapato a la cara! –eran las botas de Valvash, esa botas punta de acero talla 44-. Todos empezaron a reírse como salvajes, el desenfreno se apoderó de la mancha, para luego callar y quedar en silencio absoluto.
Cuando, para romper aquel silencio, se levantó Nosferatu y se puso a mear en pleno cuarto y sobre el piso de madera –ya veíamos algo en la oscuridad porque nos estábamos acostumbrando a ella-. Volvió a retumbar el piso de madera con los brincos de celebración y risotadas. Terminando de hacer su necesidad, murmurándole el recuerdo de su amor, se fue a dormir. Nuevamente se llenó de silencio la habitación, hasta que vimos botas y zapatos “voladores”, que en su mayoría terminaba estrellándose sobre uno de nosotros, a algunos en la cara. Metralleta que suponía ser invisible se levantó de su cama para ir donde su vecino Angelito y voltearlo cama y todo. Me puse a un lado de mi cama y vi a alguien con su cama encima y granputeando. A otro lo levantaron con su cama y lo enterraron con colchones que aparecían de todos lados. Lanzaban almohadas y lo que encontraban a su alcance. Yo siempre fui un santo ¡carajo!
Fue pasando todo igual que el licor se iba evaporando en nosotros. Volvió a la calma todo, y uno por uno en la oscuridad agotado fue buscando sus prendas y acomodando sus camas, se fueron quedando profundamente dormidos, sobre las camas desordenadas y mal tendidas.
Todo terminaba. También tuvo que terminar la primera noche.
(...)

El día que regresamos a la Caraz, era la clausura en el colegio, era diciembre; pero para nosotros era la última clausura, el día en que tenía que despedirme para siempre de mi colegio y que sería grabado en mi mente con las lágrimas de emoción para el recuerdo. Sólo teníamos unas horas para descansar y luego arreglarnos e ir al colegio y asistir a la ceremonia.
Había llegado el día deseado y no deseado con el tiempo, pero tenía que llegar y ya estaba junto a mí.
Pasó esto, y sigo aquello que me decían: terminando en el colegio, tienes que seguir estudiando la profesión que desees tener. Hoy, lejos, comprendo lo que me querían decir en el colegio y nosotros a veces no les escuchábamos o no les comprendíamos, también comprendo que los años vuelan, y que todo llega con el tiempo, si se vive, y que no hay por qué desesperar. Ayer era aún un niño, y hoy empiezo a ser lo que de chiquillo quería ser. Pero no me quedo así -mientras viva-, seguiré caminado. El esfuerzo tiene como recompensa el éxito y la satisfacción personal.
¡Cómo pasan los años!-…



Irreconocibles estos lindos chibolos...
en la versión completa, las historias
y ocurrencias desde el jardín de infancia y los años posteriores ala fiesta depromoción. Yo mismo no creoque hayamos hecho tantas barbaridades...
(recordada noche en el hotel Palermo - Cuzco)







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